artista angela

Escultura

La artista

Ángela Mena, Licenciada en Bellas Artes, amplió estudios en Florencia, Italia (escultura) y en Muthesius Kunsthochschule, Kiel (Alemania)

Ha participado en multitud de exposiciones colectivas tanto a nivel nacional como internacional, entre las que se encuentran Ost West Nord Süd, Freies Museum, Berlin o la exposición “De lo efímero a lo perdurable” en Sevilla.

En cuanto a sus reconocimientos, obtuvo en 2014 el premio Sevilla es talento para ti.

La Paciente

 

Emilia de Sevilla. Le detectaron diabetes hace 21 años, durante su quinto embarazo.

Su familia y ella tienen poca concienciación sobre la diabetes, y aunque ha intentado llevar una alimentación sana y hacer ejercicio diario, no consigue continuar con los buenos hábitos de vida. La diabetes es una enfermedad silenciosa, por eso Emilia no detecta los síntomas y por ello piensa que no tiene por qué cuidarse.

Cuando tiene el azúcar alto, se cuida durante unos días, pero enseguida vuelve a su vida sedentaria y a comer alimentos que no son adecuados para ella.

paciente emilia

El proceso

Cómo se hizo

como se hizo transformación blanca
como se hizo transformación blanca
obra escultura transformación blanca

En total la obra está compuesta por 1.077 terrones de azúcar, de los cuales la autora ha tenido que moldear 672 piezas de azúcar, muchas trabajadas por tres cantos. Para la base se han utilizado 405 terrones. La dificultad de esta obra está en moldear cada terrón, sin que estos se partan, para conseguir la forma perfecta.

La Obra

Transformación Blanca

Medidas: Base 28,2×15 y 30,5 de alto

Materiales: Azúcar y metacrilato.

Escultura realizada por la artista Ángela Mena inspirada en Emilia, una persona con diabetes pero que no quiere tomar conciencia sobre la enfermedad y a la que le resulta muy complicado convivir con ella.

El terrón simboliza cada excusa y negación de la diabetes que junto al metacrilato lo hace inaccesible pero muy vigente. Una vez la paciente asume su enfermedad y cambia sus hábitos de vida surge una bella transformación y armonía, como lo que sucede cuando se trabaja cada terrón de azúcar que compone la escultura.